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  • Más vale ver, que no ver y necesitarlo

    Los nuevos fenómenos sociales han permitido reacomodar algunos comportamientos humanos que se encontraban guardados dentro de una caja que llevaba por nombre «está bien», para posteriormente ser reubicados hacia un nuevo empaque bajo la etiqueta «veo bien».

    Esta segunda caja, cuenta con grandes distinciones y mejoras a diferencia de su antecesora, dado que en ella existe la posibilidad de decorarla y personalizarla desde su interior hasta el exterior por medio de diversos focos cuyas características permiten no sólo hacerla mucho más atractiva, sino que al mismo tiempo éstos ofrecen una amplia variación de luz (con la capacidad para iluminar espacios en los cuales antes no era posible mirar) y colores (que se traducen en nuestra habilidad multitasking para reflexionar, evaluar y discernir sobre algo desde distintos enfoques).

    Lo más interesante es que este juego de focos además viene con una función integrada, dado que sus luces suelen encenderse ante movimientos sospechosos o extraños que provienen del ambiente exterior, específicamente aquellos que puedan ser percibidos por este innovador sistema como sospechosos o peligrosos. Como si este mecanismo pudiera emular las funciones de alerta que emitiría cualquier sistema de alarma de un hogar.

    Ahora bien, esta innovadora caja y sus respectivas funciones, son sólo el resultado de diversos estudios sociales y científicos acerca del fenómeno de la violencia; sumando a ello las distintas estrategias políticas impulsadas por campañas de comunicación como el violentómetro, entre otros esfuerzos más, orientados a sosegar la violencia. Siendo el resultado de esto, una influencia significativa para llevar a cabo una nueva categorización y archiveo del comportamiento humano en torno a la violencia.

    Sin embargo y de forma personal, no se trata de utilizar el violentómetro como la única mira para identificar posibles comportamientos hostiles o de violencia, dado que el contexto y la propia experiencia de vida de las personas, seguirá siendo la principal brújula para decodificar estas circunstancias y por ende, sumar a una cultura de cambio orientada hacia la prevención y la acción ante entornos de violencia.

    Al fijar un pie en esta nueva cultura, considero que es inherente evitar colocar (proyectar) nuestras etiquetas (creencias) en otras personas a quienes podamos percibir como víctimas o victimarios. Dado que de hacerlo, entonces nosotros mismos podríamos estar actuando desde un comportamiento violento al ignorar y censurar las vivencias, experiencias y significados que las otras personas tengan sobre sí mismas y sobre la experiencia que estén viviendo ante ese posible entorno de violencia o de riesgo (una forma de violentar, es negar y privar a un individuo de su verdad, de su historia y experiencia).

    No obstante, sugerir, invitando a la persona a introducirse hacia nuevas o distintas miras sobre la violencia, puede en definitiva ser de gran ayuda (y en ocasiones hasta necesaria). Ya que al hacerlo de esta manera, estaríamos resguardando y protegiendo el vínculo (integrado por la empatía, la seguridad y la confidencialidad) que tengamos con esa otra persona.

    Pues es justo a través de este vínculo, que el ser humano pudiera ampliar y reforzar el sistema de alarma de su caja «veo bien«, a partir de la búsqueda y la integración de un sinfín de contactos eléctricos en los cuales pudiera conectar una mayor cantidad de focos preventivos. Y a partir de la luz que éstos llegasen a emanar, pudiera entonces ella vislumbrar y reacomodar comportamientos de violencia y de riesgo que estaban antes en su caja «está bien». Y de forma unísona, servirse a la vez de esta luz para iluminar alternativas que antes no le hubieran sido posibles ver, para así encontrar alternativas que le permitan hacer frente a la situación que vive.

  • Primer jornada por el desarrollo humano y la psicoeducación

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  • Sabroso 2023

    Sabroso 2023

    Feliz y gozoso año nuevo a todos mis amigos, familiares, conocidos, personas que tenía tiempo sin ver y que sí reconocí, personas que tenía tiempo sin ver y no reconocí, y personas que tenía tiempo sin ver y saludé pero no me reconocieron.

    A mis amigos, familiares y conocidos les deseo mucha paz y felicidad. A las personas que tenía tiempo sin ver pero que sí reconocí, les deseo que dejen la brujería y renuncien a la eterna juventud (o compartan la membresía de su spa por la eterna juventud).

    A las personas que tenía tiempo sin ver pero no reconocí, mi deseo para ustedes de forma muy sincera es, nada. Probablemente pasen otros 20 años sin vernos o en definitiva no nos veamos de nuevo, o de hacerlo, sólo tú me reconocerás dado que muy posiblemente para entonces haya adquirido la membresía al spa de las personas que tenía tiempo sin ver pero sí reconocí y por ende mi físico haya permanecido exactamente igual en su glorioso pero humilde encanto.

    Por último, a las personas que tenía tiempo sin ver y saludé pero no me reconocieron, les envío para que me recuerden mi memoria publicada en el 2020 titulada «No se vendieron los libros, así que ahora tengo cientos de miles de ellos en mi casa y los fumigadores ya me la contaron que estoy a dos libros de atraer ácaros».
    De nada.

    ¡Feliz y sabroso 2023!
    Sinceramente, Néstor Teur (antes de adquirir mi membresía en el spa por la eterna juventud. ¿Esto ayuda a que el párpado izquierdo deje de caerse?)

  • Llueve sobre mojado

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